Los malos olores externos que afectan a nuestra vivienda debidos a un defecto constructivo no tenemos por qué tolerarlos. Se consideran daños de habitabilidad por afectar a los requisitos básicos de una vivienda como son la salubridad y la estanqueidad. Asesórese.
Malos olores de tuberías en una vivienda o comunidad
No por comunes hay que tolerarlos, los malos olores de tuberías realmente pueden afectar de manera negativa nuestra salud en nuestro día a día. Por lo que quizás ese frecuente mal olor procedente de las tuberías, respiraderos, cocina o sanitarios de su vivienda pueda reclamarlos.
Muchos de ellos se deben a una incorrecta ejecución de las bajantes, de los conductos de ventilación, de la estanqueidad de arquetas, tapas etc y todo ello sea causa de que en el proceso constructivo hubo algún defecto de ejecución o de previsión.
Cómo eliminar los malos olores de tuberías
En una vivienda recién adquirida, en DPcon indicamos a los propietarios que primero hay que identificar el origen y después determinar si es un problema privativo o comunitario; posteriormente, reparar la causa y finalmente verificar que el olor ha desaparecido.
Si el olor es puntual y localizado en un desagüe, empezaríamos por sifón, limpieza y estanqueidad.
Si reaparece después de llenar los sifones, investigaríamos ventilación y posibles depresiones de la red.
Si aparece en varios aparatos sanitarios, investigaríamos bajante/ventilación.
Y si el olor es generalizado, persistente o procede de patinillos, falsos techos o elementos comunes, debemos solicitar una inspección técnica antes de realizar ninguna actuación importante.
El CTE vigente mantiene el DB-HS de Salubridad como referencia reglamentaria para estas instalaciones, y su documentación oficial incluye las condiciones de ventilación y evacuación que deben comprobarse.
Especialmente importante por tratarse de una vivienda recién comprada
Hay que documentar el problema antes de hacer obras o reparaciones importantes.
Si el olor apareció inmediatamente después de la compra y sospechamos que puede tratarse de un defecto preexistente, antes de modificar la instalación conviene:
- Fotografiar y/o grabar los puntos afectados.
- Anotar fecha, hora, estancia y circunstancias en las que aparece el olor.
- Registrar si coincide con descarga de inodoros, uso de duchas, viento, lluvia, funcionamiento de extractores, etc.
- Conservar comunicaciones con vendedor, inmobiliaria, administrador y comunidad.
- Solicitar un informe técnico si el problema es persistente o importante.
- Antes de abrir falsos techos, levantar suelos o sustituir tuberías, documentar técnicamente el estado existente.
Esto es importante porque “eliminar el olor” y “determinar quién debe asumir la reparación” son dos cuestiones diferentes. Si existe una posible controversia con el vendedor o con la comunidad, no conviene destruir las evidencias del estado original mediante una reparación precipitada.
Los malos olores externos que afectan a nuestra vivienda debidos a un defecto constructivo no tenemos por qué tolerarlos. Se consideran daños de habitabilidad por afectar a los requisitos básicos de una vivienda como son la salubridad y la estanqueidad. Asesórese.
Otros problemas de habitabilidad a parte de los malos olores de tuberías que podemos encontrar en cualquier vivienda son los relacionados con las humedades, daños en las instalaciones tanto eléctricas como placas solares o bien en el sistema de agua caliente y daños por filtración de aire por un mal aislamiento de la vivienda.